Una historia para contarse
Nace hace 22 años, 1986 en la comunidad de Chuchuqui, con 14 socios, pequeños comerciantes, quienes ven la necesidad de no trabajar solo para el chulquero y además, porque en esta época la situación del país no era tan buena.
Chuchuquí era una hacienda donde se trabajaba y, como alimento se servían las chugchucaras. Las chugchucaras son parte de las costillas de la res.
Actualmente los consejos de administración y vigilancia están conformados por indígenas, sin que por esto excluyamos a los blanco mestizos, que en su totalidad alcanzan a un 10% de todos los socios.
En sus inicios la Cooperativa tenía lo básico, en el caso de los consejos, tres para administración, tres para vigilancia, es decir, toda la Cooperativa era el Directorio.
En relación al dinero, todos pusimos cuatro mil sucres que entre todos los socios fundadores alcanzó a cincuenta y seis mil, lo que vendría a significar, actualmente, no más de dos dólares y empezamos a dar pequeños créditos acompañados de un plan de ahorro en un monto de cien sucres de manera permanente, con el objetivo de que la Cooperativa crezca.
¿Recuerda algún año en especial que haya sido decisivo para la Cooperativa?
El año 1991, se reforman los estatutos y nos trasladamos de la pequeña población de Chuchuqui a Otavalo, esto marcó el desarrollo y el crecimiento de nuestra Cooperativa. Quiere decir que, durante 5 años, se mantuvo un trabajo duro y permanente.
¿Qué características tiene el socio de la Cooperativa?
Como nace en la población de Chuchuqui, el socio tiene como ocupación la artesanía y actividades micro empresariales que permiten generar trabajo y sostenerse familiarmente.
¿Luego de haber pasado esos primeros años, cuál es el avance en los temas administrativos de la Cooperativa?
Las cooperativas se fortalecen, primordialmente, con la honradez y la fijación del servicio que se brinda a la comunidad. Aunque es bueno aceptar que los administradores no hemos sido profesionales, en nuestro caso, ni en la parte directiva existen profesionales, lo que ha primado es el servicio antes que cualquier reconocimiento económico, además somos evangélicos. Recordamos siempre que, como Jesús dijo: “hay que servir al prójimo”, esto nos ha dado firmeza para seguir actuando en bien de la familia y la comunidad.









