Perfil de Patricio Hinojosa
Opiniones generales sobre los contenidos de la Nueva Constitución, expectativas del nuevo gerente del ente de integración nacional
Patricio Hinojosa
Gerente general FECOAC
¿En la nueva Constitución que aspectos existen?
Van a venir cambios fundamentales especialmente en la Ley de Cooperativas, Reglamentos y Estatutos, no regulados por la Superintendencia de Bancos, en lo que se refiere a los Órganos de Control: pero para el gran grupo que son las Cooperativas de Ahorro y Crédito de las pequeñas y medianas no existe Grupos de fiscalización y Contraloría integrales, por falla de la Dirección Nacional de Cooperativas como es de conocimiento público hay cooperativas que han desviado sus principio, su verdadero sentido y han perjudicado a sus socios.
Es la primera vez que la Constitución toma en cuenta a las cooperativas. Realmente se vienen cambios en la ley de cooperativas, cambios en la reglamentación, se va a definir la creación de la Superintendencia de Cooperativas. Las intendencias de ahorro y crédito, vivienda, producción y consumo.
En los artículos previstos en la Constitución ¿Qué se aprecia?
Hay un apoyo a las cooperativas de ahorro y crédito, ahora se quiere enfocar a los pequeños gremios lo que implica proteger el ahorro, porque no va haber una institución que pueda abarcar todo. Posiblemente en el Ecuador hay unas 1600 cooperativas. La solución sería la Superintendencia con las Intendencias sectorizadas y específicas.
¿Qué evaluación hay del sistema cooperativo en el primer semestre del 2008?
Vemos que hay un crecimiento de las cooperativas no están censadas. Por esta razón se ha pedido un censo a nivel nacional, sé que lo están haciendo y eso nos permitirá en el futuro controles y recomendaciones.
¿Cómo se enfocan los principios del cooperativismo?
Debemos retomarlos y actualizarlos a la época que vivimos. Considero que se debe mantener la solidaridad, el apoyo mutuo que son fundamentales en el área cooperativista.



Y sobran motivos para insistir en el tema: es sobradamente conocida la deficiente calidad educativa en nuestros países, conforme lo destacan muchos estudios sobre el tema. Es preocupante, por ejemplo, la constatación de que –en el período neoliberal- se haya producido una creciente pérdida de pensamiento lógico y de las capacidades analíticas y de abstracción necesaria en los estudiantes de educación media. Obviamente, cualquier esfuerzo que apunte a la superación del daño producido y a la creciente dificultad de operar inteligentemente –como lo destaca uno de los estudios-, va más allá de los recursos financieros, y exige voluntad política para impulsar profundas reformas particularmente en el campo educativo. No de otra manera podría compensarse “La pérdida paulatina del pensamiento lógico a la que asistimos –pensamiento que pone en juego importantes funciones: abstraer, deducir, inducir, sistematizar, operar con un lenguaje preciso, elaborar estrategias para un objetivo, relacionar datos, tener rigor y claridad conceptual, etc.- (que) nace de una manifiesta falta de uso de la mente”, pues sin duda alguna son estas las capacidades que una economía y sociedad modernas exigen. (Alida de Gueventter, Historia para el futuro: Jóvenes en los últimos 25 años. Bs As, 1996)





